22 abr. 2017

Empezar vs. Volver a empezar

Llevo dos años sin correr. No son dos años sin salir a correr, pero sí sin conseguir una rutina, una frecuencia, una regularidad.

He corrido días sueltos. He conseguido salir dos o tres o cuatro veces más o menos seguidas, pero no ha sido hasta este principio de año que parece que he conseguido coger otra vez la sana costumbre de correr con regularidad.

Y es que cuesta volver a empezar...


Cuando no hemos corrido nunca y decidimos empezar se hace duro. Te atas los cordones, sales a correr y los primeros metros, hectómetros, kilómetros, se hacen eternos.

Te falta el aire, las piernas parecen de plomo, el corazón parece que va explotar y lo que más te apetece es parar, volver a casa y tumbarte en el sofá.

Es duro. Sí. Pero es agradecido. Porque si consigues aguantar esos primeros momentos la cosa parece que se relaja. Rompes ese primer muro y el cuerpo empieza a ir mejor y consigues correr mucho más de lo que esperabas. Y si sales otro día empiezas a ver mejoras. Consigues correr más rápido o más lejos y eso hace que te motives.